Simplemente, contar la historia de Lele y Wasu es un poco complicado, pues ni yo misma me la sé. Aunque puedo tratar de dar todo desde mi punto de vista, a ver si algún día coincide con la realidad.|
Aunque Wasu fue mi amigo primero, parece que eso no importó, igual se conocieron. De nada valieron mis escapadas, los pensamientos miedosos, la irrefrenable determinación de que siguieran como completos desconocidos. ¡Igualmente se conocieron!
Lele tenía asuntos extranjeros (como mencioné con anterioridad) relacionados con el corazón y todo lo que representa al amor, lo cual no la dejó ver por un momento las intenciones de Wasu, mientras que yo compartía el transporte con él 4 veces a las semana, buscando la mejor conversación, tal vez una mirada sospechosa o un cumplido al menos. Sí hubieron (pues si no, hubiera desistido hace mil años), pero descubrí que lo que para mí eran indirectas, para él era la mejor manera de compensarme el favor que le hacía (transporte 4 veces por semana) Descubrí después, que una indirecta era ir al cine, pagar entradas y comida, pasar más de 3 horas juntos y charlando. Qué mal que no fue conmigo; Lele las descubrió todas.
(Por favor, quisiera una humilde opinión de este relato. Quiero empezar a escribir este cuento, a ver si puedo.)